Dr. Víctor H. Loo A.

30/11/10

Psiquiatría Infantil e Impulsividad


Proveer en el niño de una supervisión y crianza adecuada, permite en el desarrollo infantil un adecuado concepto de sí mismo, factor indispensable para el buen control de la impulsividad y de sus consecuencias negativas, motivo de consulta en la especialidad de psiquiatría infantil y de la adolescencia.

Desde el nacimiento la principal característica del recién nacido en el desarrollo infantil es su actividad motora refleja, que lo llamó H. Wallon a este primer estadio; estadio impulsivo puro. En el segundo y tercer estadio de H. Wallon, otras veces son descargas propiamente "impulsivas", sin ejercer el menor control en la respuesta, debido a que los centros corticales superiores aún no son capaces de ejercer su control.




De acuerdo con H. Wallon, la emoción domina absolutamente las relaciones del niño con su medio. Posteriormente el niño se orientará hacia intereses objetivos y descubrirá realmente el mundo de los objetos. De esta manera el niño conoce el objeto únicamente a través de su acción sobre el mismo lo que nos lleva a la noción "epistémica" de egocentrismo de J Piaget. Así las percepciones visuales carentes de la idea de resistencia y obstáculo serán los instrumentos fundamentales del posterior progreso de la "objetivación", y el niño siente una especie de necesidad de proyectarse en las cosas para percibirse a sí mismo. Quiere esto decir que sin movimiento, sin expresión motora, no sabe captar el mundo exterior.

No será hasta más adelante en el desarrollo infantil que el niño llega a prescindir de situaciones en que se halla implicado y a reconocer su propia personalidad como independiente de las situaciones, lograr la conciencia de sí mismo con mayor grado de sensibilidad hacia los demás; es la llamada "reacción de prestancia", se afirmará y extraerá las consecuencias propias de sus afirmaciones, echando mano de todos los medios a su alcance. Por lo tanto a mayor fragilidad de sí mismo, mayor conducta impulsiva presentará.

La impulsividad puede ser un problema clínico importante en la psiquiatría infantil y la neurología. En psiquiatría infantil y de la adolescencia, la manifestación de la conducta impulsiva en los síndromes tales como trastornos de la personalidad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad y en el abuso de sustancias puede ser diferente, y esto ha llevado a conflicto en las definiciones.

También ha habido una tendencia a concentrarse en la naturaleza de la manifestación y consecuencias del  comportamiento impulsivo (problemas con la ley, la agresión, el consumo de drogas, problemas de conducta en la escuela) en lugar de compartir los procesos psicológicos, e ignorar el hecho de que la impulsividad también puede tener aspectos positivos. 

En una población normal, el rasgo de la personalidad de la impulsividad se ha analizado utilizando cuestionarios de inventarios de personalidad. El análisis de estos datos llevan a la sugerencia de que la impulsividad como comúnmente definido y entendido puede estar compuesto por varios factores independientes, que pueden tener por separado bases biológicas. Estos cuestionarios de autoevaluación se han complementado con pruebas objetivas que son ahora informatizados, y que se han utilizado en el hombre (por ejemplo, con los delincuentes, los niños, o pacientes que han sido sometidos a cirugía del cerebro) (J Psychopharmacol. 1999;13(2):180-92).

La impulsividad en psiquiatría infantil es un rasgo multidimensional relacionado con el control del comportamiento y las emociones negativas, durante los cuales modifica el impacto de estímulos internos y externos sobre el comportamiento y su regulación, favoreciendo así patrones de comportamiento maladaptativos e inflexibles. 

En la esfera de psiquiatría infantil e impulsividad se ha sugerido que están involucradas las alteraciones en los sistemas neuronales relacionados con las funciones ejecutivas, con la formación de preferencias y con la regulación de los estados emocionales que sirven como base para el rasgo de impulsividad.

Comportamientos impulsivos se observan en una amplia gama de trastornos de psiquiatría infantil y de la adolescencia, incluyendo el uso de sustancias, trastorno bipolar e hiperactividad, déficit de atención, antisocial y límite de la personalidad, el juego, y los trastornos alimentarios. El fenotipo común de impulsividad se cree que contribuye de manera significativa tanto a la génesis y perpetuación de estos trastornos  (J Addict Dis. 2007;26 Suppl 1:25-39).

De estudios se desprende la evidencia de los pacientes con lesiones cerebrales focales y de voluntarios sanos utilizando resonancia magnética funcional y estimulación transcraneal donde está implicado el giro frontal inferior derecho en la inhibición de la respuesta. La manipulación farmacológica del sistema de la serotonina no tenía efectos detectables sobre la inhibición de la respuesta, mientras que la manipulación del sistema de noradrenalina sí lo hizo  (Curr Opin Psychiatry. 2007 May;20(3):255-61).

En el estudio realizado, la evaluación neuropsicológica muestra una gran promesa en la investigación de la impulsividad y el sustrato cerebral de ésta. Estos resultados apoyan un papel clave para la respuesta de inhibición, una función ligada a la circunvolución frontal inferior derecha, en la manifestación de la impulsividad. Las medidas de la respuesta de inhibición contribuirá a la búsqueda de endofenotipos psiquiátricos, nuevos tratamientos y diagnósticos de clasificación óptima de los sistemas más que por  trastornos en psiquiatría infantil y de la adolescencia.

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